Norteatro

Obra: Filos
Dramaturgia: Edelberto “Pilo” Galindo
Dirección: Luis Bizarro
Compañía: Teatro Bárbaro
Plataforma: Zoom
Fecha: 20 de junio de 2020

Como parte de las actividades del ANTI Festival, la compañía Teatro Bárbaro presentó vía Zoom una versión grabada de la obra Filos del autor chihuahuense Edelberto “Pilo” Galindo. Bajo la dirección de Luis Bizarro, la puesta en pantalla contó con las actuaciones de Héctor García, Rogelio Quintana, Rosa Peña y Nantha Yaundé Santana y fue grabada en las instalaciones del foro de la compañía, en la ciudad de Chihuahua.

La obra inicia con un intento de suicidio por parte de Lenin, el cual se ve frustrado con la llegada de su amigo Benito. Su relación parece ser ríspida pero necesaria. Hay recriminaciones sobre cosas del pasado y actitudes del presente, pero en esas mismas subyace un agradecimiento por haber estado ahí. Benito le cuenta que después de mucho tiempo de estar soltero ha decidido casarse con su amiga Irene. Lenin se burla de él, recordándole que Irene era una mujer ficticia que inventaron entre los dos, en la secundaria, para presumirla ante sus compañeros de clase. Enojado y frustrado, Benito decide presentársela, sin esperar que esta decisión impactará en su relación de amistad.

Para presentarnos esta puesta en pantalla, la compañía muestra a cada uno de los personajes en recuadros, dividiendo la vista en dos o tres secciones. En una plática posterior a la transmisión, el director comentó que esta forma de presentarlo fue porque se grabó de forma individual a cada actor y actriz, para así conservar la sana distancia. Es decir, las réplicas entre los personajes no acontecían en el mismo lugar y espacio, sino que fueron sincronizadas a través de la edición del video (y con ayuda de un traspunte durante la grabación).

Así, en el video los cuatro personajes hablan entre ellos, pero están espacial y visualmente aislados. La asincronía de estas interacciones en el mundo real impacta en el virtual, haciendo a la puesta lenta y en momentos aburrida. La “química” que debería surgir entre los personajes no sucede y eso impacta para poder entrar en la convención de su amistad o el enamoramiento a primera vista. Además, los cortes de escena no están muy bien definidos, ya que no existen cambios de iluminación, ni de escenografía, ni tampoco de vestuario. Todo el tiempo vemos a los personajes con la misma ropa, la misma iluminación y parados en un mismo lugar. Estos cambios de escena (que en la historia son cambios en la línea de tiempo) se entienden solamente a través del texto, siendo desaprovechado el potencial del video. No obstante, hay que resaltar que la calidad en audio y video fue muy superior a las de otras producciones presentadas en el mismo festival.

La forma en que se llevó a cabo esta puesta en pantalla nos mueve a varias reflexiones. La primera es que tanto creadores como espectadores estamos re-aprendiendo a escenificar y a ver. Ni los profesionales del teatro tienen todos los conocimientos para realizar piezas audiovisuales, ni el público tiene referentes de cómo debe recibir dichas piezas. Toda “puesta en pantalla” es apenas un experimento, una prueba para ver qué funciona y qué no, qué es necesario quitar y qué es importante conservar.

La puesta también nos lleva a pensar cómo va a ser el teatro al que nos vamos a enfrentar en el corto plazo. Las autoridades han dispuesto, por lo pronto el distanciamiento físico y el uso del cubrebocas como medidas de contención del virus, lo cual ha impactado en el cierre de los espacios teatrales. Se espera que, en cuanto salgamos gradualmente del confinamiento, los teatros (y en general, los espacios de convivencia) tengan una reapertura paulatina. Nos esperan medidas estrictas para el público, que incluyen una disminución en los aforos y separación entre butacas. Pero también se está planteando que estas restricciones lleguen al escenario: actores manteniendo la sana distancia, usando cubrebocas y evitando tocarse. Será interesante ver cómo se plantearán las puestas en escena considerando estas condiciones y ante un público limitado.

La historia que Filos nos cuenta sobre la relación entre Lenin y Benito muestra una amistad cimentada en un profundo interés en procurar el bien del otro. De esta forma, cuando alguno la esté pasando mal, tenga una racha negativa o simplemente parezca que la vida se acabó, siempre podrá contar con el otro. Creadores y espectadores, quienes amamos al teatro tenemos con éste una relación similar a la de estos dos personajes. A veces nos queremos mucho, otras nos odiamos, a veces ni sabemos por qué seguimos juntos. Pero en este momento, nos hacemos compañía, sin saber cómo nos veremos en unos meses, si seguiremos estando vivos, o si seremos los mismos.

Carlos López Díaz

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